Los fenómenos extremos meten presión a las cuentas de resultados de las aseguradoras

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Cuánto costará asegurar ahora un chalé en los cayos de Florida?”, pregunta Carlos González-Antón, catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de León. Este abogado especialista en derecho medioambiental lanza esta pregunta al aire una semana después de que el huracán Irmahaya golpeado Florida y las islas caribeñas. Sus efectos, finalmente, no han sido tan desastrosos como se preveían. Y las aseguradoras están en el radar de los inversores para analizar cómo les afectan estos fenómenos en sus cuentas.

Estos fenómenos extremos del clima son un verdadero quebradero para el sector de los seguros. “Los huracanes causan una destrucción considerable como resultado de los daños del viento, las marejadas y las inundaciones. El hecho de que los científicos alerten de tormentas más intensas en el futuro es verdaderamente alarmante para las compañías de seguros”, explica Patrick McSharry, miembro de la Smith School de Empresa y Medio Ambiente de la Universidad de Oxford. “El huracán Katrina [de 2005] generó pérdidas aseguradas de 96.000 millones de dólares y ha habido diez huracanes que han causado pérdidas aseguradas de más de 10.000 millones de dólares”, añade McSharry, quien, además de trabajar en el ámbito académico, asesora al sector privado, “donde están creciendo las preocupaciones sobre los impactos económicos del cambio climático”.