Nuevas promotoras inmobiliarias se alzan impulsadas por fondos de inversión en un sector que se recupera tras la crisis

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La crisis económica ha puesto fin a la actividad de numerosas compañías endeudadas con grandes bolsas de suelo devaluadas y en algunos casos, poco profesionales y carentes de transparencia. “En los años de la crisis no menos del 80% del sector promotor se quedó fuera de juego, desapareció”, señala Mikel Echavarren, consejero delegado de la consultora Irea. Según el INE, el número de promotoras (el listado incluye compañías de servicios inmobiliarios) ha pasado a 106.000 en 2008 a 67.000 este año.

Pero la misma crisis también ha dado a luz a un nuevo sector productivo, más institucionalizado, que proclama haber aprendido de los errores de sus antecesoras. “El sector ha cambiado de una manera drástica. El tamaño del mismo se ha visto reducido por la infinidad de empresas que entraron en concurso de acreedores o quiebra, produciendo la reconfiguración desde hace dos años de un sector renovado”, dice Juan Antonio Gómez-Pintado, presidente de la Asociación de Promotores Constructores de España (APCE).

En esta nueva industria quedan caras conocidas, como Realia, Quabit, Amenabar, Pryconsa, Ferrocarril, o ACR, entre otras. Algunas han seguido con la actividad residencial durante la crisis y otras acaban de reanudarla una vez saneadas. Pero el mercado ahora está dominado por nuevas firmas. Son promotoras de nueva generación, o más bien, son gigantes inmobiliarios como Neinor Homes, Vía Célere, Aelca, Aedas Homes o Kronos, ideados para subirse a la nueva ola del negocio residencial. Por delante tienen desafíos importantes como facilitar el acceso a la vivienda de los jóvenes, reducir costes, la industrialización del sector, poner en el centro al cliente para evitar los desmanes pasados, y mejorar la imagen del sector siendo intolerantes con toda forma de corrupción.