Un salto paracaidista aterriza en el Constitucional

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La Sala de lo Militar del Supremo absolvió en julio pasado al sargento que autorizó el lanzamiento, a pesar de que el primer salto tuvo que suspenderse por el fuerte viento, el avión realizó dos pasadas fallidas al no divisar correctamente la zona y todos los paracaidistas, que saltaron en dos tandas sucesivas, cayeron fuera del lugar señalizado.

Según la sentencia, “no ha podido acreditarse la concurrencia de errores de cálculo” por parte del sargento, hoy alférez, al estimar la velocidad del viento o el punto de suelta de los paracaídas; y tampoco omisión del “deber de cuidado” de sus subordinados que tenía como jefe.

Se trata de una conclusión discutible y discutida por dos de los cinco magistrados del Supremo, que suscribieron un voto particular en el que estimaban que el salto nunca debió autorizarse. Los discrepan-tes recuerdan que, según el relato de hechos probados, “una vez alcanzado el punto de suelta [de los paracaidistas], el avión fue derivado lateralmente a la derecha como consecuencia del fuerte viento […] lo que obviamente alteraba cualquier cálculo efectuado”. Esta circunstancia, unida a otras, “hubiera aconsejado extremar el cuidado a la hora de realizar un ejercicio tan intrínsecamente peligroso como el lanzamiento de paracaidistas”.