Apple, el último gigante tecnológico que quiere entrar en Hollywood

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Se llaman estudios Culver. Al lado de Sony y con 13 hangares de rodaje, además de numerosas oficinas, pocos complejos son tan Hollywood como este recinto situado en Culver City. Hasta la bienvenida al estudio la da un edificio de estilo colonial cuyas columnas fueron utilizadas en Lo que el viento se llevó. Ahora Apple quiere adquirirlos, para tener un centro de operaciones en la industria cinematográfica, y podría arrancar a lo grande, de la mano de James Bond.

No es de extrañar que Amazon también estuviera tanteando la compra de los estudios Culver. Silicon Valley se ha mudado a Los Ángeles. Netflix ha instalado desde hace meses su sede en un edificio de oficinas de 14 pisos en el corazón de Hollywood. Su líder visionario, Ted Sarandos, vive ahora en la que durante años fue la mansión de Antonio Banderas y Melanie Griffith. Y no solo buscan dónde poner pie sino que quieren el mejor calzado. Para eso, pocas sagas mejores que la de James Bond.

Porque los derechos de las futuras aventuras del espía al servicio de su Majestad están a la venta. Y a las negociaciones que desde hace dos años mantienen MGM y Eon Product, dueños del universo Bond, con los grandes de toda la vida en Hollywood, las majors como Warner Bros., Sony, Universal y Fox, se han sumado ahora Apple y Amazon. Una forma de avivar y reavivar la competencia en una industria centenaria.

Sarandos siempre dice lo mismo: que la relación de Netflix con Hollywood es de amor y odio. “Frenemies” es el término en inglés, fusión de amigo y enemigo. En el caso de Bond no hay amistad alguna. Solo competencia. Tanto Apple como Amazon buscan en esta franquicia lo que los estudios Disney encontraron en Pixar, Lucas o Marvel. La gallina de los huevos de oro. Y tienen los bolsillos bien llenos. Según The Hollywood Reporter el valor de la franquicia puede estar entre los 1.600 y los 4.100 millones de euros. Zack Van Amburg y Jamie Erlicht, los nuevos ejecutivos que Apple se ha buscado en Hollywood con amplia experiencia en los estudios Sony, la quieren para su nueva casa.

Lo mismo ocurre con Amazon. Las nuevas plataformas buscan algo más que una sede en Hollywood. Quieren contenido propio y no solo en televisión, también en cine. Y no hay tantas franquicias disponibles que generen en taquilla lo que genera Bond. La taquilla mundial de Spectre, su última entrega, fue de 733 millones de euros. La anterior, Skyfall, 915 millones de euros. Y eso en una explotación a la vieja usanza: cualquiera de los nuevos ricos procedentes de Silicon Valley saben que en el marchamo Bond hay un gran potencial televisivo y de videojuegos aún por explotar